jueves, 25 de febrero de 2016

Mujer Modesta.


En todas las culturas a través de los tiempos una de las virtudes más apreciadas por hombres y mujeres es: LA MODESTIA. Esa cualidad en el carácter que hace de tus logros y fortaleces una sencilla expresión de ti mismo, abriéndote a la oportunidad de crecer desde tus errores y defectos.

Los seres humanos estamos tan llenos de nosotros mismos que no hay espacio para un silencio, para reconocer las cualidades de los otros, para agradecer o simplemente para sonreír. Las mujeres, aunque también algunos hombres, entramos en una especie de competencia sin reglas por alcanzar la perfecta imagen física que arrebate miradas y admiración de la gente. Y no es que sea malo dar una buena impresión a la vista, pero revisemos el motivo que nos mueve.

En esta ruta hacia el liderazgo de “cualidades” absolutamente externas, algunas mujeres perdemos el rumbo de aquello que nos hace indiscutiblemente bellas: la sencillez, la modestia, la prudencia, la alegría y la capacidad de asombro. Algunas otras, guardan en su corazón un deseo profundo de ser escuchadas, consideradas y admiradas, confundiendo la belleza con la exageración y la femineidad con la vulgaridad.

Mujer hermosa, yo puedo asegurarte que con una falda reveladora y un gran escote prominente obtendrás indiscutiblemente las miradas de hombres que pueden obtener de ti la fantasía de conocerte, habiendo sido tú misma quien les quite la oportunidad de esforzarse por alcanzar el privilegio de verte en plenitud, apreciando tu cuerpo tanto como el alma que te conforma.

La modestia en cambio, no pretende esta clase de atención un tanto morbosa, sino que busca resaltar las cualidades que hacen de tu presencia una dulce experiencia. La modestia no quiere esconderte tras lienzos de tela o encapsularte en la oscuridad, quiere por el contrario, vestir tu figura y tu vida con el mejor de los vestidos, la autenticidad.

Buscar la modestia no es tarea fácil, pero de alcanzarla garantiza ser bien recibidas en todas partes. No hay nadie que se resista a una mujer de conversación agradable, pulcra apariencia y sonrisa sincera. Sé modesta voluntariamente, que el mundo descubra tus virtudes de a poquito, despacito, como aquellos sorbitos de café una tarde lluviosa.

Sé modesta con tus palabras, con tus acciones, para que la ignorancia no se asome tras la imprudencia. Ser modestas nos conviene porque lo bello lo hace más bello, y los errores los convierte en oportunidades. Seamos bellas por dentro y por fuera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Gracias por haber leido este blogg! Me encantaría saber también tus comentarios...