martes, 16 de mayo de 2023

La delicada vocación de Ser Humano.

Siempre he sabido que las comparaciones NO SON BUENAS, porque nunca se está en igualdad de circunstancias, por eso compararnos con alguien es injusto, infructuoso y hasta cruel. La comparación puede representar además, la expresión sutil de la envidia que nos conduce a la frustración.

Sin embargo, habrá siempre puntos de referencia que despierten en nosotros el deseo de superarnos o de evitar a toda costa. No es lo mismo admirar a una persona y buscar imitar algún aspecto positivo con el fin de encontrar en nosotros esa individualidad que nos hace únicos, auténticos y haga sacar lo mejor de nosotros; el problema supongo, radica en que no solo tratamos de imitar, sino que es muy común confundirnos y caer en la trampa hacia una vertiginosa COMPETENCIA de la que nadie nunca jamás sale victorioso.

En estos días he visto con claridad lo que una influencia buena o mala hace al ambiente y no quiero expresar una opinión suelta sin comprometerme a examinar si yo estoy siendo influencia positiva en quienes me rodean, y anhelo con todo mi corazón que así sea, aunque con certeza y humildad reconozco que tengo grandes oportunidades de mejorar al respecto.

¿Sabes? No es más fuerte el que aguanta más golpes, ni más inteligente el que siempre hace su voluntad. No canta mejor el que grita mas fuerte, ni tiene más autoridad el que dispone de los demás. No es mas sabio el que tiene argumento para todo, ni más bueno el que no defiende su causa jamás. La inteligencia, sabiduría, autoridad y amor vienen de Dios, así que procura mantener tu vida limpia de actitudes, vanidades y sentimientos innecesarios que interrumpan tu propia carrera hacia la autenticidad.

Busca además, no solo afrontar con paciencia, dignidad y sentido común lo que de afuera intenta romper tu paz, sino cuida particularmente no ser TU quien contamine el ambiente en el que te mueves. No te compares, no imites, no envidies y no sigas a la mediocridad, ya hay mucho de eso. Ama, se fuerte, se sabio, rectifica cuando falles y busca la delicada vocación de ser más humano cada día.

sábado, 31 de diciembre de 2022

¿Criticar o Apoyar la Cirujía Gástrica? Depende...


Si he de resaltar algún logro del 2022, será haber recuperado en gran medida la salud. La calidad de vida a la que me creí negada. Perder peso fué la consecuencia del proceso.  He leido y escuchado a personas cercanas y queridas criticar duramente a quienes optan por la ‘cirujía bariátrica’. Entiendo que la ligereza de juicio se debe a la desinformación como yo misma me ví atrapada en alguna ocasión. Y esque el problema de la obesidad es tan complejo y puede ser tan profundo que no se supera con un ‘curita y una aspirina’.

También sé en primera persona que la solución integral debe contener no solo mejores hábitos alimenticios, sino una sana relación espiritual con Dios y con nosotros mismos. Requiere además disciplina, voluntad, ayuda psicológica, motivación y convicción personal; y si fuera necesario, ayuda médica quirúrjica y lo que haga falta para reestablecer la dignidad ante nuestros propios ojos.

Quienes han criticado a los obesos, no se detienen a pensar que detrás de una aparente sonrisa en respuesta, se guarda culpa, verguenza, complejos y el anhelo de salir de esa situación sin saber cómo y por dónde comenzar. Decir deliberadamente que solo se necesita fuerza de voluntad y una buena dieta, es tapar el sol con un dedo.

Pues bien queridos amigos, si eres tú uno de los que piensan que bajar de peso solo es cosa de ‘cerrar el pico, hacer ejercicio y orar’, tienes la verdad a medias. Debes saber que la cirujía bariátrica es mucho más que un ACTO DESESPERADO de ayuda. Es un recurso que te da una herramienta con la que es posible recuperar una vida sana.

También es cierto que igual de importante es ubicar nuestra mente en la motivación correcta. La cirujía no es un proceso mágico, puede resultar doloroso, costoso y en vano si tú mismo lo tomas como ‘otra sopita quema grasa’ porque además es un cambio radical y PERMANENTE.

Bajar de peso y verte bien debe ser lo último en la lista de tus prioridades; en particular si padeces diabétes, hipertensión y en riesgo de disfunción renal. Sepan además que quienes llegamos a este punto de la cirujía, hemos caminado largo rato en dietas, programas, productos con poco o casi nada de resultados; y en consecuencia se fortalece la decepción en nosotros mismos. Alguna vez leí por ahí que cada uno se hace una imagen de simismo y cuando esta imágen cambia, perdemos identidad. En este proceso hay que re-aprender a concebirnos con otra imágen, ya no nos parecemos tanto en el espejo, comemos otras cosas, comenzamos hábitos distintos a los que por años hemos ejercido.

Sepan que perder peso, en particular a quienes nunca hemos sido delgados, es más que una talla en el pantalón. Lidear con la forma en que las personas nos hablan, nos ven y nos tratan, créanme ES MUY DIFERENTE. No sé si mejor o peor, solo diferente. Con obesidad yo sabía mi lugar, me sabía proteger de la crítica, las burlas o el rechazo. Pero con esta ‘nueva’ imágen no he tenido que aprender a asumir el nuevo rol en la sociedad.  Bajar de peso no es todo un sendero de rosas, y aunque es increíble ver los números de mi glucómetro en la mañana, o los números en la báscula, sigue siendo un reto cada día por conocerme, reinventarme y aceptarme ahora así, tal y como me veo en el espejo.

A tí que estás considerando la cirujía gástrica, sea manga o bypass ¡espera! reflexiona y sé bien conciente contigomismo antes de modificar tu cuerpo de manera irreversible. Pregúntate ¿Porqué quieres la cirujía? ¿Estás dispuesto a cambiar incluso tus gustos (alimentos, hábitos, amistades, percepciones...) por el bien de timismo?

Te diré algo, si solo buscas bajar de peso, es verdad que quizá no necesitas la cirujía. Te reto a que hagas la dieta pre-operatoria ¡te sorprenderás!, yo bajé varias libras pero... mis niveles de azúcar en la sangre seguian peligrosamente altos, la cirujía era necesaria.

Ahora bien, si después de haber orado y meditado a conciencia, consideras que debes proceder, entonces que nada detenga tu camino. Ni críticas, ni juicios, ni burlas, nada. Sé el constructor de tu propio destino, no un expectador. Decide en pro de timismo porque nadie lo podrá hacer por ti.

¡Dios contigo!



sábado, 18 de diciembre de 2021

Somos Peregrinos, la única constante es el cambio.

No hay duda, somos peregrinos en la vida. No hay una certeza de permanecer en un lugar, bajo las mismas condiciones, rodeado de las mismas personas o haciendo lo mismo cada día. Todo ha sido y seguirá siendo temporal. Si vemos al pasado, habremos de notar como hemos avanzado. No solo la edad nos moldea y conforma al presente, también las convicciones, la idiosincracia, valores y lo que vayamos acumulando en el corazón. La única constante en la vida es el inevitable cambio.

¿Qué tan abiertos estamos al cambio? ¿qué tan preparados nos encontramos? ¿cómo lo recibimos sabiendo que es imposible evitarlo? Es natural sentirnos amenazados ante lo desconocido y por naturaleza e instinto de conservación lo rechazaremos. Sin embargo, dominar los temores es todo un arte y se basa en la habilidad de aprender a dimensionar la situación, porque esto nos da una perspectiva real del temor al que nos enfrentamos. 

Una vez identificado nuestro reto a vencer, haremos uso de cuanto recurso hayamos ido cultivando en la vida. Conocimiento, experiencia, fé, inteligencia emocional, paciencia, fuerza, consistencia, integridad. Herramientas poderosas al alcance de nuestra voluntad. Por eso es fundamental para quienes asumimos la vida cristiana, que saturemos nuestra mente y corazón con las palabras del Señor, pues es Su Palabra la que nos sostiene y alumbra en medio de la prueba.

Los cambios siempre son buenos, sí, siempre. ¿Cómo puedo estar tan segura? te diré mi secreto: "Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas obran para bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados." Romanos 8:28

viernes, 17 de diciembre de 2021

Amabilidad. Lo que hace del ser humano, más humano.


Ser amable con quienes nos aman es tarea sencilla y agradable. Ofrecer una amplia sonrisa a quienes nos aceptan, es reconfortante. Pero ¿qué hay de amar a quienes nos rechazan? No vayamos tan lejos, al menos soportar a ese alguien tan insoportable.

Pues te diré que soportar no es suficiente y es tan ruin como odiar, porque se soporta una carga impuesta, involuntaria a la que desearíamos no existiera.

A esos que ante quienes nos descubrimos intolerantes, convirtámoslos en la fuente de nuestro crecimiento humano. Fuente de Santidad. Fuente de motivos para construir y no para destruir. Sean ellos la oportunidad para desarrollar en nosotros la paciencia, empatía, silencio interior y de manera natural vendrá el perdón, seguido casi de inmediato del amor.

A quienes no queremos, terminaremos perdonando y amando porque no hay orgullo testarudo que resista el afecto. Ofrezcamos un saludo cordial que destruya la barrera de la indiferencia antes incluso de ser construida.

No reacciones ante el trato de los demás, porque serás títere de la voluntad ajena. Serás agradable con quien te trate bien, y no tan amigable con quien no te demuestre cariño. ¿Lo ves? tus actos serán la respuesta dependiente de lo que otros decidan por tí y habrás perdido no solo la libertad de ser auténtico, sino la gracia de ser quien estás llamado a ser, un hombre pleno y feliz. Felicidad que solo proviene de vivir en perfecta paz.

Sé tú quien inicie el diálogo fraterno con una mirada a los ojos hacia ese alguien a quien evitas, y con esto le estarás diciendo que en tu mundo ella o él existe, es importante y valioso. Y si esto no fuera suficiente para acariciar su corazón, deberás vestir la mejor de tus sornisas, cálida, sincera, frágil y tierna. No sabrás lo que despertarás en la mente de aquel individuo, pero te diré que sucederá en tí. Comenzarás por descubrir sensaciones que no habías experimentado antes, una dulce y refrescante satisfacción llenará tu espacio, sabrás que eres tú dueño del momento y no la víctima de la mala actitud ajena. Apreciarás la fortaleza de tu voluntad al haber vencido lo que parecía inevitable ofrecer, menosprecio. Y un fuerte deseo de repetir la hazaña invadirá tu horizonte, haciendo de la amabilidad un hábito personal que te haga ser más humano. Y por ende, un hombre en paz y feliz.

"Por último, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, todo lo que es respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es digno de admiración; piensen en todo lo que se reconoce como virtud o que merezca elogio." Filipenses 4:8

domingo, 22 de agosto de 2021

Cirujía Mini-Bypass, mi experiencia.

 
Bendito Juéves 5 de Agosto, 2021. Ese día marca el fin de los miedos y el principio de la esperanza para mí. 10:00 am, Tijuana, B.C. México, en las manos del Dr. Jaime Ponce de León y la Dra. Claudia Chávez, magníficos médicos y excelentes personas quienes hicieron de este proceso llevadero, amable e informado. 


Obviamente con el acceso a tanta información en las redes, hay infinidad de testimonios, blogs, recursos que logran casi desinformarnos si no cuidamos las fuentes de nuestra búsqueda. Así que como mi naturaleza es curiosa y 'cuasi' desconfiada, llegar hasta aquí ha sido árduo trabajo de investigación, primero revisar los tipos de cirujías disponibles, conocer los beneficios pero también las consecuencias y posibles complicaciones. Una vez tomada la decisión, la pregunta más importante: Qué cirujano o Programa elegir. Esta parte no fué tan complicada porque aunque hay otros lugares que ofrecen estos procedimientos en Tijuana, algunos hasta les dan un tour por la ciudad después de la cirujía, pero escuché hablar del Dr. Ponce de León por primera vez a traves de un amigo en quien confío ampliamente por su capacidad de análisis y excelente sentido común, entre otras cualidades, y a quien con cariño le llamo 'El Jefe'. 

Debo abrir un paréntesis para exhortarles a que en su vida se rodeen de personas confiables, íntegras, honestas, que inspiren en ustedes las ganas de ser mejores, de aprender y superarse. De igual forma, sean ustedes esas personas para quienes tengan cerca, una fuente de inspiración, ayuda y paz; cierro paréntesis. 

Por motivos fuera de mi control y en plena pandemia sucediendo, el proceso de la cirujía tuvo que esperar un año, pero tal como en otras etapas de mi vida, nunca he quitado el dedo del renglón. Una vez más, mi paciencia fué puesta a prueba, esperar al tiempo propicio no siempre es sencillo, pero siempre ha sido la mejor decisión. 

Bien, pues comencé al fin con la dieta pre-operatoria, he de confesar que esta parte ha sido la más pesada, incómoda y fuerte de sobrevivir, y solo se me impuso por 7 días, pero entiéndanme, he comido con singular alegría todos los dias de mi vida, mi apetito jamás se ha visto comprometido ni cuando tengo gripa. La dieta pre-operatoria fue solo proteinas por 5 dias y 2 de solo liquidos y yogurt.  Sin embargo y para mi sorpresa, aprendí que el hambre y el antojo eran cosas diferentes, seguro tú lo sabes, pero en el mundo de una persona obesa no siempre se distingue la diferencia. En fin, al cuarto día de la dieta ya me había acostumbrado, no deliraba por comer algo más aunque disfruté enórmemente los dos dias de yogurt. Y como recompensa, solo esa semana ya había bajado 7 libras, aquí las cosas se empiezan a poner interesantes.

Debo confesar que me ví tentada a cancelar la cirujía y seguir solo dieta porque ví que bajaba de peso, pero desafortunadamente los niveles de azúcar en mi sangre seguian mas alto de lo normal, entre 240 y 260 (eso es mucho, si no mal entiendo lo normal debe ser alrededor de 90).  Luego recordé que todo el propósito de la cirujía era eliminar las medicinas que he tomado ya por poco mas de un año y de ser posible detener y hasta dar reversa a la diabetes si es que eso es posible.

DIA DE LA CIRUJIA


Llegamos a Tijuana, nos hospedamos en un hotel muy cerquita del hospital y al día siguiente tempranito me realizaron los análisis pre-operatorios y todo salió bien, estaba yo lista para el quirófano. No entraré en detalles aunque valdría la pena porque para haber sido primeriza en esto de cirujías, creo que tengo más de una anécdota que compartir. 

Recuerdo haber despertado en la sala de recuperación y pregunté: "¿apenas voy o ya me traen?", realmente no sentía nada. 

Lo resumiré en pocas palabras, desde ese momento, hasta que me dieron de alta 48 horas después, no tuve ningún tipo de dolor o molestia. Como dije, después de haber escuchado la experiencia de otras personas, todas coincidían en el malestar del gas que les oprimía el pecho, las néuceas, la casi intolerancia del agua y mucho menos de alimentos. Pues no, para mi suerte y bendición nada de eso lo padecí.

Y dos días después, estaba ya camino a casa pensando que había sido un sueño largamente acariciado, y que había comenzado una jornada inagotable de esperanzas, con la diferencia que esta vez eran 'al fin' alcanzables. Lo mejor está por venir, siempre.